Consideraciones a partir del discurso del gobernador sobre la educación en la provincia
De la lectura de lo comentado por el gobernador de la provincia sobre la educación, debo decir que comparto sus expresiones. Es evidente que existe una política de Estado en relación al tema.
No obstante y recordando lo que alguna vez escuche decir, en el marco de un curso sobre políticas públicas, a modo de ejemplo para diferenciar una política de Estado, respecto a una acción de gobierno. Es que básicamente, en el primero de los casos, existe un planteo de fondo y de forma que da origen a un plan de gobierno a mediano y largo plazo enmarcado dentro de una planificación estratégica, en donde los aspectos edilicios o de obras publicas son una consecuencia. En tanto, en el segundo caso, veremos solamente la obra pública desprovista de un profundo contenido o fundamento. En otras palabras, se construirán escuelas, que es posible hacerlo dentro de un ejercicio de gobierno, a los efectos de salir en la foto como elemento de publicidad para la nueva campaña electoral.
Creo que en este caso estamos en presencia del primero de los casos señalados.
El hecho de estar de acuerdo en que se está haciendo un gran esfuerzo en este tema, me obliga a compartir con ustedes y, eventualmente a advertir a las instancias institucionales correspondientes, de algunas inconsecuencias que vivimos cotidianamente en el sistema educativo. Es decir, por un lado un gran esfuerzo por mejorar la educación y por el otro todo un andamiaje institucional con importantes debilidades en su funcionamiento, tanto en lo relacionado a los fines como a las formas.
Asuntos que tiene que ver más con el sentido común que con los recursos económicos. Asuntos que tienen que ver más con la manifestación concreta de valores humanos a la hora de vincularnos, que el requerimiento de una política de Estado, pero que a la hora de evaluar resultados suman negativamente. A continuación comentaré algunas de esas situaciones y espero contar con otros ejemplos que ustedes puedan realizar:
a- En general, es sabido que existe una mayor demanda de vacantes en el turno mañana, entonces: ¿Por qué acrecentamos más cursos por la tarde?
b- El tema del pase de alumnos de una escuela a otra dentro de una misma localidad, en caso que supere las vacantes, debería generar un análisis de las particularidades de cada caso, en tanto la cantidad haga posible esa evaluación. En este sentido debería acordarse un protocolo que fije un criterio de prioridades, con temas tales como, accesibilidad, distancia del domicilio del alumno en relación a la escuela, seguridad, etc.. Sé de casos en donde las vacantes eran reducidas y la demanda no alcanzaban a superar los veinte alumnos y se fue a sorteo, me parece que esto no contribuye a construir buenos vínculos entre la comunidad educativa. No obstante, si es necesario llegar a un sorteo, creo que las familias afectadas deben ser convocadas al mismo, dado la sensibilidad del tema y en aras de transparentar el proceso.
c- Está claro que debemos trabajar constantemente por la inclusión de todas las personas. Pero no debemos olvidar que las escuelas son una especie de caja de resonancia de lo que sucede en la sociedad. En este sentido, siempre se da la lamentable situación de tener dentro de la escuela a adolescentes con graves problemas de conducta, en algunos casos producto de psicopatologías y en otros por cuestiones, que sin llegar a lo anterior, son de muy difícil contención. Para estos casos, es urgente disponer de instancias que puedan atenderlos de manera eficiente, inclusive por fuera de la escuela si es necesario. Tenemos que reconocer que los docentes no somos psicólogos o médicos y, que existen situaciones que superan la posibilidad de atención necesaria. Lo que se suele vivir hoy, es que la inclusión de unos pocos suele generar la exclusión de muchos. Es obvio decir que una constante actitud de rebeldía, desatención, irrespetuosidad, etc, más allá de las causas, interfiere notablemente en la posibilidad de crear el ámbito necesario para un normal dictado de clase, teniendo como consecuencia que todos nos vemos perjudicados.
d- Siendo la educación pública un servicio que implica fundamentalmente la necesidad de relacionarse unos con otros, no es para nada un tema menor la evaluación del servicio en términos de las relaciones humanas.
En todo espacio de interacción humana, es sabido que surgen los llamados roces, conflictos, es decir situaciones que pueden llegar a afectar el ámbito laboral. La escuela es un espacio lleno de gente que interactúa constantemente, pero también es un lugar donde hay gente a la que se le paga un salario para brindar un servicio. Es cierto que como docentes nos formamos en los conocimientos relacionados a diferentes temas y, si bien tenemos las materias pedagógicas, creo que muy pocos han recibido capacitación en técnicas que tiendan a optimizar las relaciones humanas y al mejoramiento de la atención de aquellos que requieren un determinado servicio. En nuestro caso, tenemos básicamente dos escenarios, el que ocurre dentro de la escuela, entre el personal y entre estos y los alumnos y, por otro lado, el que surge del vínculo entre la escuela y las familias y la comunidad en general.
La cordialidad, la empatía, una actitud proactiva tendiente a atender la necesidad del otro, el respeto, etc. muchas veces se ven relegadas por diferentes motivos. Yo me pregunto, ¿Cuándo se habla de capacitación docente, no se tiene en cuenta este aspecto? Creo que debemos mirar a nuestro lado y darnos cuenta que toda actividad de servicios que se precie capacita a su personal en temas vinculados a las relaciones humanas, calidad de servicio, etc. Entiendo que en la educación, esto también es necesario. Mejorar la capacidad de generar buenos vínculos y una buena atención, seguramente contribuirá a que se revalorice de la educación pública.
Recientemente escuchaba al profesor Eduardo Cazenave refiriéndose a la educación, rescato una frase de sus presentación en un medio periodístico que tiene mucho que ver con estos cuatro ejemplos que he compartido. El considera, que lo fundamental en educación pasa por la posibilidad de generar buenos vínculos.
Con una mala predisposición, con una actitud soberbia, con falta de empatía, con falta de cordialidad, con desinterés y arrogancia, etc, etc, evidentemente no vamos a lograr como educadores, ya sea frente al aula o hacia fuera del establecimiento, hacia el resto de la comunidad educativa, la tan necesaria construcción de vínculos positivos. Lamentablemente, hoy se puede observar muchas actitudes como las señaladas precedentemente. Por lo expuesto, creo que también es muy importante trabajar desde los lineamientos de gobierno sobre esta realidad, de lo contrario puede llegar a opacar todo otro esfuerzo por mejorar la educación pública.
Recientemente escuchaba al profesor Eduardo Cazenave refiriéndose a la educación, rescato una frase de sus presentación en un medio periodístico que tiene mucho que ver con estos cuatro ejemplos que he compartido. El considera, que lo fundamental en educación pasa por la posibilidad de generar buenos vínculos.
Con una mala predisposición, con una actitud soberbia, con falta de empatía, con falta de cordialidad, con desinterés y arrogancia, etc, etc, evidentemente no vamos a lograr como educadores, ya sea frente al aula o hacia fuera del establecimiento, hacia el resto de la comunidad educativa, la tan necesaria construcción de vínculos positivos. Lamentablemente, hoy se puede observar muchas actitudes como las señaladas precedentemente. Por lo expuesto, creo que también es muy importante trabajar desde los lineamientos de gobierno sobre esta realidad, de lo contrario puede llegar a opacar todo otro esfuerzo por mejorar la educación pública.
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